La tarea que dejó de existir como tarea
Empresa de software embebido en hardware propio
Software embebido
El problema
La gestión de débitos automáticos le llevaba al área de Administración unas cinco horas, dos veces por mes. Había que cruzar a mano varios archivos de planilla y corregir uno por uno los identificadores de cada punto de venta, porque el banco reconoce cada débito por una combinación exacta de CUIT, CBU y punto de venta: alcanzaba con que un cliente cambiara de cuenta o de titularidad para que la correspondencia dejara de cerrar.
Con cien clientes eso era un rato. Con más de dos mil eran unas 120 horas al año: tres semanas laborales enteras, todos los años, dedicadas a cruzar planillas.
Qué se construyó
Una aplicación web donde la administradora sube las planillas y, dos minutos después, recibe por correo los archivos listos para cargar en el sistema del banco y procesar el cobro.
Lo que hizo posible el reemplazo no fue programar: fue medir primero cuánto costaba realmente esa tarea. El problema nunca fue la administradora ni la planilla — era un procedimiento diseñado para un tamaño de empresa que había dejado de existir.
Los detalles que hacen la diferencia
El parche no falla el día que se pone
Falla el día que el negocio crece, y para entonces ya nadie recuerda que era un parche. La empresa había pasado de atender un centenar de clientes a más de dos mil: no se había roto nada, simplemente nadie volvió a mirar los procesos.
Rastrear el origen del pedido
Buena parte de los requerimientos que llegaban no eran necesidades nuevas: eran la consecuencia de parches acumulados años atrás. Rastrear ese origen es lo que casi nunca se hace, y es lo que evita automatizar el problema en lugar de resolverlo.
Cómo se verificó
La tarea dejó de existir. Medido en tiempo, unas 120 horas al año liberadas; medido en plata, una porción grande del sueldo de una persona que estaba destinada a una sola tarea que no le aportaba nada al negocio.
- Automatización de procesos
- Aplicación web
- ISO 9001:2015
- Testing QA
La pregunta difícil primero: ¿el mes pasado el negocio ganó plata, o parece que ganó?
Si la respuesta incomoda, hay una conversación de quince minutos que vale la pena. Se muestra el sistema funcionando sobre un negocio de demostración, y se relevan las cosas como se hacen hoy.