Entropy
Desarrollo de software a medida y productos propios.

Del ruido al sistema.

Todo comercio ya tiene un sistema. Casi siempre está repartido entre un cuaderno, una planilla y tres conversaciones de WhatsApp.

Entropy reúne esa operación en un solo lugar que funciona: tienda en línea, pedidos, stock, proveedores, repartidores, facturación electrónica — y el margen real, el que se calcula sobre valores netos sin IVA.

Se contrata de dos formas: como sistema de gestión ya construido y probado, o como desarrollo a medida cuando el negocio no entra en un molde.

Quien lo construye trabajó antes del otro lado del mostrador. Fábrica de pastas y pizzería propias, cocinas de restaurante y de hotel de montaña para 250 comensales diarios, subgerencia de supermercado. La reunión de relevamiento no arranca en cero.

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Las seis secciones

Cada una tiene su propia dirección y se puede enlazar por separado.

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Casos destacados

Trabajo verificable, con el problema antes que la solución.

  • Comercio de consumo con reparto propio
    Destacado

    Suite PYMES — la gestión adentro de la tienda

    Producto propio2026Comercio de consumo con reparto propio
    Cliente

    Producto propio

    Rubro

    Comercio de consumo con reparto propio

    Año

    2026

    El problema

    Un comercio de consumo con reparto propio decide todos los días qué reponer, a quién comprarle y cuánto cobrar el envío. Las plataformas de comercio electrónico resuelven la vidriera; el resto queda afuera.

    Stock, costos de proveedor, liquidación de repartidores y rentabilidad real terminan en una planilla que alguien actualiza cuando puede, y en cuentas mentales que casi siempre están infladas.

    Qué se construyó

    Un sistema donde la venta y la gestión son la misma cosa. El pedido entra por la tienda, descuenta stock de forma atómica, se cobra con MercadoPago, emite factura electrónica automáticamente al marcarse pagado, se asigna a un repartidor y termina en un tablero contable.

    Alrededor, el stack de atención: WhatsApp integrado a una bandeja unificada y un agente de IA que responde consultas con el catálogo y los precios vigentes.

    Los detalles que hacen la diferencia

    El margen que mentía a medias

    Cuando el cliente pagaba el envío, ese importe sumaba como ingreso pero el pago al repartidor no se descontaba como costo. El problema quedó documentado con números, se plantearon las dos alternativas contables posibles con su efecto sobre el porcentaje, se consultó con un contador y solo entonces cambió la fórmula. El margen informado bajó, y pasó a ser el real.

    El envío bonificado que no borra el costo

    Cuando el carrito supera el mínimo, el cliente ve «envío gratis», pero el sistema guarda igual lo que ese reparto cuesta: para pagarle al repartidor, y para que el tablero muestre cuánto salió bonificarlo.

    El día del negocio, no el del servidor

    Los reportes agrupan las ventas por la zona horaria del comercio, que se deduce automáticamente del pin que el dueño marca en el mapa. Un pedido de las 22:00 se cuenta en su día, no en el día siguiente del reloj del servidor.

    Ayuda que no envejece

    En vez de un manual con capturas que quedan viejas al primer cambio, tours interactivos que señalan la pantalla real y recuerdan dónde quedó cada usuario.

    Un presupuesto de IA que no se pasa

    El sistema reserva el gasto antes de llamar al modelo, nunca después. Si no alcanza, no gasta un solo token y deriva la conversación a una persona.

    Cómo se verificó

    La verificación fue una auditoría propia en siete fases sobre 92 criterios de aceptación: inventario documental, contraste entre lo documentado y lo que hace el código, vigencia de cada dependencia, plan de pruebas, ejecución automatizada punta a punta con Playwright, revisión de seguridad y corrección verificada.

    Aparecieron fallas que no se ven en una demostración: un colaborador podía fabricarse una cuenta de administrador; el campo del color de marca permitía inyectar código en todas las páginas públicas; era posible manipular el catálogo para que el agente de IA cotizara precios falsos; y bajo pedidos simultáneos el tope de gasto de IA se superaba en un 150%. Cada corrección quedó con su prueba de regresión.

    Nada se marca «funciona» sin evidencia ejecutada. Lo que no se probó se entrega como no verificado, nunca como aprobado.

    Stack
    • Next.js 16
    • TypeScript
    • PostgreSQL
    • Prisma
    • Tailwind CSS
    • Docker
    • MercadoPago
    • ARCA/AFIP
    • Google Maps
    • n8n
    • Chatwoot
    • Playwright
    Producto relacionado: Suite PYMES

    Un comercio de consumo con reparto propio decide todos los días qué reponer, a quién comprarle y cuánto cobrar el envío. Las plataformas de comercio electrónico resuelven la vidriera; el resto queda afuera.

    Producto propio2026Ver el caso
  • Software embebido
    Destacado

    La tarea que dejó de existir como tarea

    Empresa de software embebido en hardware propioSoftware embebido
    Cliente

    Empresa de software embebido en hardware propio

    Rubro

    Software embebido

    El problema

    La gestión de débitos automáticos le llevaba al área de Administración unas cinco horas, dos veces por mes. Había que cruzar a mano varios archivos de planilla y corregir uno por uno los identificadores de cada punto de venta, porque el banco reconoce cada débito por una combinación exacta de CUIT, CBU y punto de venta: alcanzaba con que un cliente cambiara de cuenta o de titularidad para que la correspondencia dejara de cerrar.

    Con cien clientes eso era un rato. Con más de dos mil eran unas 120 horas al año: tres semanas laborales enteras, todos los años, dedicadas a cruzar planillas.

    Qué se construyó

    Una aplicación web donde la administradora sube las planillas y, dos minutos después, recibe por correo los archivos listos para cargar en el sistema del banco y procesar el cobro.

    Lo que hizo posible el reemplazo no fue programar: fue medir primero cuánto costaba realmente esa tarea. El problema nunca fue la administradora ni la planilla — era un procedimiento diseñado para un tamaño de empresa que había dejado de existir.

    Los detalles que hacen la diferencia

    El parche no falla el día que se pone

    Falla el día que el negocio crece, y para entonces ya nadie recuerda que era un parche. La empresa había pasado de atender un centenar de clientes a más de dos mil: no se había roto nada, simplemente nadie volvió a mirar los procesos.

    Rastrear el origen del pedido

    Buena parte de los requerimientos que llegaban no eran necesidades nuevas: eran la consecuencia de parches acumulados años atrás. Rastrear ese origen es lo que casi nunca se hace, y es lo que evita automatizar el problema en lugar de resolverlo.

    Cómo se verificó

    La tarea dejó de existir. Medido en tiempo, unas 120 horas al año liberadas; medido en plata, una porción grande del sueldo de una persona que estaba destinada a una sola tarea que no le aportaba nada al negocio.

    Stack
    • Automatización de procesos
    • Aplicación web
    • ISO 9001:2015
    • Testing QA

    La gestión de débitos automáticos le llevaba al área de Administración unas cinco horas, dos veces por mes. Había que cruzar a mano varios archivos de planilla y corregir uno por uno los identificadores de cada punto de venta, porque el banco reconoce cada débito por una combinación exacta de CUIT, CBU y punto de venta: alcanzaba con que un cliente cambiara de cuenta o de titularidad para que la correspondencia dejara de cerrar.

    Empresa de software embebido en hardware propioVer el caso
WhatsApp